Dos y media de la mañana de un Jueves, llego a casa, tras un concierto espectacular, por el camino, eufórica. Impaciente cojo el ascensor, inspirada, meo y cojo un bric d leche, me desnudo mientras se enciende el portátil, y me meto en la cama. En todo ese proceso, me he dedicado a almacenar una serie de datos, para después escribirlo, pero no hago como Jose Saramago desearía, imaginarlo conmpleto y después una vez todo planeado, escribo en el papel, no. Entre mi mente, entre mis pensamientos vivios y momentáneos, solo se alla el teclado, no m lo planteo mas d dos veces, lo que pienso, sta aquí y ahora.
Desenrosco el tapón rojo de la leche entera, La cato, siempre me a dado pánico a que pudiera estar agria, noto la embocadura en mis labios, puedo notar el relieve, y acto seguido, el frio liquido Blanco rozando mis dientes, mi lengua, mi paladar y pasando por mi estrecha garganta.
Soy feliz.
Escucho un incesante zumbidos en ambos oídos, sin duda, a causa de las 5 horas d música a toda "paleta".
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